El consumo de drogas es muy diverso al interior del país. Más allá de los promedios nacionales, al analizar los datos del consumo de drogas ilícitas por departamentos se observa amplia variabilidad. La prevalencia de consumo de drogas ilícitas en algunos departamentos es superior al promedio nacional. En algunas regiones se presenta una situación especial por el consumo de heroína, que tiene alto impacto en la salud pública. Todo esto señala la existencia de realidades locales diferentes sobre el uso de drogas. 

La situación en Colombia es intermedia entre siete países de Suramérica que usan la misma metodología para estimar el consumo de drogas en población general de 12 a 65 años, con cifras similares a las de Bolivia, superiores a las de Ecuador y Perú, e inferiores a las de Argentina, Chile y Uruguay. En cuanto a población universitaria, según los estudios comparativos realizados en los países andinos, Colombia tiene los consumos más altos en la mayoría de sustancias. 

El consumo de sustancias legales como el tabaco y el alcohol está muy extendido en todos los grupos poblacionales a lo largo y ancho del territorio nacional. Cerca de la mitad de la población utiliza con alguna frecuencia estas sustancias y no menos de la quinta parte se encuentra en situación de riesgo o con problemas asociados al abuso. 

La sustancia ilícita más consumida en Colombia es la marihuana seguida de la cocaína. La marihuana explica la mayor parte del consumo de drogas ilícitas. Del total de consumidores de drogas ilícitas en el último año, el 87% son consumidores marihuana. No obstante, no es posible desestimar el consumo de ninguna sustancia, pues drogas con bajas prevalencias como la heroína y el basuco tienen altos impactos en la salud pública. 

En cuanto a las drogas sintéticas, el estudio realizado en los países andinos en población universitaria [1] encontró que alrededor de 1,6% de los estudiantes de Bolivia, Ecuador y Perú declaran haber usado drogas sintéticas alguna vez en la vida, porcentaje que llega a 4,6% entre los estudiantes de Colombia, siendo el éxtasis la sustancia de mayor uso.

[1] Proyecto DROSICAN y Observatorio de Drogas de Colombia, 2009. Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas sintéticas en la población Universitaria de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Poner la referencia al final de todo el documento. 

En cuanto al fenómeno de las drogas emergentes [1], se reporta la aparición algunos inhalantes como poppers (nitrato de amino) y “dick” (cloruro de metileno/diclorometano). El dick llama la atención por las altas prevalencias detectadas en población escolar [2], desplazando en algunos departamentos sustancias como marihuana o cocaína y derivados que usualmente ocupaban los primeros lugares. El consumo de dick alguna vez en la vida llega al 4.1%, al año es de 2.73% y en el mes es de 1,27%. El dick se sitúa como la segunda droga ilícita después de la marihuana en la población escolarizada.

[1] El término “drogas emergentes” hace alusión no solo a sustancias nuevas que entran al mercado de las spa, sino al uso no conocido o no habitual de sustancias ya conocidas.

[2] Ministerio de Justicia y del Derecho, Ministerio de Educación Nacional, Ministerio de Salud y Protección Social, Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar, Colombia 2012 (poner las referencias al final de todo)

 

El LSD [1], que sistemáticamente aparecía en las encuestas con prevalencias de uso mínimas, en 2012 muestra un aumento importante en población universitaria. En la última encuesta de estudiantes universitarios, el consumo de LSD registra una prevalencia de vida del 4,9% y de 3,1% y casi 1% en prevalencia de último año y último mes, respectivamente. Tales registros de consumo reciente y actual de LSD la convierten en la segunda sustancia ilícita más consumida entre los universitarios, después de la marihuana.

[1] Dietilamida del ácido lisérgico, sustancia psicoactiva con efectos alucinógenos.

 

Se ha logrado confirmar el uso inadecuado, con fines no terapéuticos, de medicamentos como metilfenidato, benzodiacepinas, barbitúricos, analgésicos narcóticos y ketamina, entre otros, que se consumen sin prescripción médica.

 

Artículo tomado de: ODC

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